UNA VENTANA DE COMPRENSIÓN SOBRE ASPECTOS DE LA REALIDAD COTIDIANA. DESTINADA A CUALQUIER TIPO DE PROFESIONALES (EMPRESARIOS, PROFESIONALES LIBERALES, TRABAJADORES) Y NO PROFESIONALES OCUPADÍSIMOS. ABSTRAERSE CINCO MINUTOS DIARIOS NUNCA VIENE MAL. RELÁJESE Y, ANTES DE LEER, PIENSE EN TODO LO POSITIVO QUE LE RODEA.
viernes, 30 de noviembre de 2007
UNAS HUMILDES OBSERVACIONES SOBRE LA ESCRITURA DE LA HISTORIA (IV): ENTRE LAS REFLEXIONES DE ARON Y DE UN GRAN HISTORIADOR DE LOVAINA.
Esta entrada prevista de inserción es extracto y se colocará íntegramente en la sección Artículos de LibrosWladimir.
martes, 27 de noviembre de 2007
domingo, 18 de noviembre de 2007
ANOTACIONES LIBERALES: BELGICA Y UNA NECESARIA UNIDAD NACIONAL.
En un periódico moderado español y monárquico constitucional de 1837 se encuentra una frase, erróneamente lapidaria, en referencia a la Constitución belga: "los belgas serán holandeses o franceses", clarísimo error de coyunturalismo en el análisis, pues no son evidentemente ni una cosa ni la otra.
Bélgica, debe recordarse siempre, es el Reino de los belgas (el monarca constitucional no es monarca de Bélgica, no, sino monarca de los belgas) y su lema nacional es L´Union fait la force. Una pequeña nación llena de singularidades, como de diferencias étnicas profundas entre sus dos grandes colectivos integrantes fusionados en torno a Bruselas, gran metrópoli europea, francófona en un 90% y erigida en el seno de territorio flamenco. Sin embargo, todos sus habitantes se sentían belgas hasta no hace muchos años: como en Suiza los suizos, pese a ser miembros de una etnia lingüística en primer lugar, todos se autodefinen como suizos.
Bélgica, igualmente, acoge muchas instituciones europeas en el proceso de la Unión Europea.
Las reducidas dimensiones territoriales de ésta nación y una climatología problemática no impiden la tradicional superpoblación y, también, uno de los paisajes del mundo más mimosamente humanizado y civilizado: y si se habla de Historia es preciso recordar, siempre, que Bélgica nunca se entiende como nación sin los linajes de Brabante y sin la religión católica que diferenciaba, a los belgas, de las antiguas Provincias Unidas de Holanda.
Los belgas gustaban ciertamente, en sus manuales de historia escolares, remontarse a la época de Julio César y la Guerra de las Galias...si bien es verdad que en todas las guerras europeas entre Alemania y Francia eran invadidos, mala suerte consecuencia de la geopolítica.
Como es preciso recordar el asombro de los españoles cuando conocieron aquella nación y su riqueza ya en el siglo XVI, que sigue impactando a muchos visitantes a principios del siglo XXI.
Una riqueza duramente ganada históricamente. La población de esta pequeña nación tiene, en cualquier colectivo, como rasgos definitorios el sentido común y el culto al trabajo.
Es cierto que los habitantes de ésta nación tienen, estos días, relativa conciencia de una profunda crísis, como es cierto que su población no es del todo consciente del increíble bienestar del que continúa globalizadamente disfrutando.
Bélgica es unos de los primeros países , en la Historia, que conoció su revolución industrial después de Inglaterra ; un país que evitó históricamente un hambre existente en otras naciones europeas hasta principios del siglo XX , y Bélgica fué un país rico y desarrollado ya antes de embarcarse, a principios del siglo XX, en la aventura colonial del Congo.
Una de las características de dicho país es el sentido común de sus habitantes: tercera nación más rica del mundo hacia 1900 sigue siéndolo entre las más ricas en muchos términos ponderados a principios del siglo XXI. Y otra característica es su profundo, en ocasiones excesivo, sentido autocrítico: se quejan mucho, desde quejas sobre sus autopistas (cuando su impresionante red gratuita era sin dudarlo la mejor de Europa en su momento), hasta problemas en su seguridad social y estado de bienestar
Su juventud muy autodisciplinada aún, lo cual llama la atención a un español de visita, educada y cultivada, es una de las mejores bazas de su futuro: es siempre agradable ver a casi la mitad de sus jóvenes que viajan en tranvías y metro, leyendo y estudiando (es decir, trabajando).
No en vano Bélgica, entre innumerables singularidades, es un país en el cual: nunca existió un Partido Comunista, no conoció en la contemporaneidad guerras civiles internas, mantuvo una nostálgica morriña por el recuerdo de la Belle époque anterior a 1914, se reconoció por el Pacto escolar el derecho a los padres a escoger centro para sus hijos, fué una nación de proverbial hospitalidad y de acogida de refugiados de todas las tendencias políticas del mundo entero y, por muchos años, disfrutó de una de las policías más comedidas y civilizadas del mundo (menos cuando se enfadaba y enfada).
Las ventajas heredadas de su historia común se manifiestan hoy por doquiera cuando se visita aquel país. La fusión de principios rectores y gestores tanto socialcristianos y liberales que hicieron la grandeza de esta nación desde 1830, generaron : una estable trayectoria política por muchísimos años, inclusive un Partido Social Cristiano, conservador pero profundamente social, y un Partido Socialista profundamente posibilista; por cierto, en parte auspiciado por los tradicionales y conservadores Barones de los Castillos.
Hoy la polarización interna ya no es ideológica o social sino que deviene en problemática por la interna étnica: el proceso de fusión interna entre valones, francófonos, y flamencos, empezando por sus capas sociales más altas, se ha paralizado . La polarización política es entre liberales y socialistas (cada vez más paradójicamente radicalizados) y las reformas federales de hace no muchos años pueden llevar la nación al confederalismo.
Fueron los principios monárquicos (pueblo que siempre aceptó jerarquías bien entendidas) y republicanos simultáneamente (pueblo profundamente igualitario en dignidad) , liberales y social cristianos, y sobre todo en un momento clave su socialismo gradual y posibilista, quienes hicieron la grandeza de esa nación pese a sus pequeñas dimensiones.
En estos días Bruselas está llena de retratos de los monarcas belgas: calles, comercios, domicilios.
Cualquier persona , bien intencionada y con sentido común, siempre deseará a los belgas que sigan unidos y tengan más exitos históricos, para beneficio de ellos mismos y para la ventura de todos los europeos.
Bélgica, debe recordarse siempre, es el Reino de los belgas (el monarca constitucional no es monarca de Bélgica, no, sino monarca de los belgas) y su lema nacional es L´Union fait la force. Una pequeña nación llena de singularidades, como de diferencias étnicas profundas entre sus dos grandes colectivos integrantes fusionados en torno a Bruselas, gran metrópoli europea, francófona en un 90% y erigida en el seno de territorio flamenco. Sin embargo, todos sus habitantes se sentían belgas hasta no hace muchos años: como en Suiza los suizos, pese a ser miembros de una etnia lingüística en primer lugar, todos se autodefinen como suizos.
Bélgica, igualmente, acoge muchas instituciones europeas en el proceso de la Unión Europea.
Las reducidas dimensiones territoriales de ésta nación y una climatología problemática no impiden la tradicional superpoblación y, también, uno de los paisajes del mundo más mimosamente humanizado y civilizado: y si se habla de Historia es preciso recordar, siempre, que Bélgica nunca se entiende como nación sin los linajes de Brabante y sin la religión católica que diferenciaba, a los belgas, de las antiguas Provincias Unidas de Holanda.
Los belgas gustaban ciertamente, en sus manuales de historia escolares, remontarse a la época de Julio César y la Guerra de las Galias...si bien es verdad que en todas las guerras europeas entre Alemania y Francia eran invadidos, mala suerte consecuencia de la geopolítica.
Como es preciso recordar el asombro de los españoles cuando conocieron aquella nación y su riqueza ya en el siglo XVI, que sigue impactando a muchos visitantes a principios del siglo XXI.
Una riqueza duramente ganada históricamente. La población de esta pequeña nación tiene, en cualquier colectivo, como rasgos definitorios el sentido común y el culto al trabajo.
Es cierto que los habitantes de ésta nación tienen, estos días, relativa conciencia de una profunda crísis, como es cierto que su población no es del todo consciente del increíble bienestar del que continúa globalizadamente disfrutando.
Bélgica es unos de los primeros países , en la Historia, que conoció su revolución industrial después de Inglaterra ; un país que evitó históricamente un hambre existente en otras naciones europeas hasta principios del siglo XX , y Bélgica fué un país rico y desarrollado ya antes de embarcarse, a principios del siglo XX, en la aventura colonial del Congo.
Una de las características de dicho país es el sentido común de sus habitantes: tercera nación más rica del mundo hacia 1900 sigue siéndolo entre las más ricas en muchos términos ponderados a principios del siglo XXI. Y otra característica es su profundo, en ocasiones excesivo, sentido autocrítico: se quejan mucho, desde quejas sobre sus autopistas (cuando su impresionante red gratuita era sin dudarlo la mejor de Europa en su momento), hasta problemas en su seguridad social y estado de bienestar
Su juventud muy autodisciplinada aún, lo cual llama la atención a un español de visita, educada y cultivada, es una de las mejores bazas de su futuro: es siempre agradable ver a casi la mitad de sus jóvenes que viajan en tranvías y metro, leyendo y estudiando (es decir, trabajando).
No en vano Bélgica, entre innumerables singularidades, es un país en el cual: nunca existió un Partido Comunista, no conoció en la contemporaneidad guerras civiles internas, mantuvo una nostálgica morriña por el recuerdo de la Belle époque anterior a 1914, se reconoció por el Pacto escolar el derecho a los padres a escoger centro para sus hijos, fué una nación de proverbial hospitalidad y de acogida de refugiados de todas las tendencias políticas del mundo entero y, por muchos años, disfrutó de una de las policías más comedidas y civilizadas del mundo (menos cuando se enfadaba y enfada).
Las ventajas heredadas de su historia común se manifiestan hoy por doquiera cuando se visita aquel país. La fusión de principios rectores y gestores tanto socialcristianos y liberales que hicieron la grandeza de esta nación desde 1830, generaron : una estable trayectoria política por muchísimos años, inclusive un Partido Social Cristiano, conservador pero profundamente social, y un Partido Socialista profundamente posibilista; por cierto, en parte auspiciado por los tradicionales y conservadores Barones de los Castillos.
Hoy la polarización interna ya no es ideológica o social sino que deviene en problemática por la interna étnica: el proceso de fusión interna entre valones, francófonos, y flamencos, empezando por sus capas sociales más altas, se ha paralizado . La polarización política es entre liberales y socialistas (cada vez más paradójicamente radicalizados) y las reformas federales de hace no muchos años pueden llevar la nación al confederalismo.
Fueron los principios monárquicos (pueblo que siempre aceptó jerarquías bien entendidas) y republicanos simultáneamente (pueblo profundamente igualitario en dignidad) , liberales y social cristianos, y sobre todo en un momento clave su socialismo gradual y posibilista, quienes hicieron la grandeza de esa nación pese a sus pequeñas dimensiones.
En estos días Bruselas está llena de retratos de los monarcas belgas: calles, comercios, domicilios.
Cualquier persona , bien intencionada y con sentido común, siempre deseará a los belgas que sigan unidos y tengan más exitos históricos, para beneficio de ellos mismos y para la ventura de todos los europeos.
sábado, 17 de noviembre de 2007
miércoles, 14 de noviembre de 2007
LAS PROVOCACIONES DE CHÁVEZ...NI COMENTARLAS.
Es evidente que antes del complejo proceso político que llevó a naufragar el previo sistema democrático venezolano las autoridades de dicho país nunca supieron en realidad sacar partido adecuadamente a su inmensa riqueza natural potencial.
Más que en muchas naciones, en Venezuela se hizo patente ése pernicioso proceso que economistas y sociólogos conocen como "efecto imagen"; es decir, el característico de sociedades en desarrollo que se cortocircuítan a sí mismas generando realidades sociales vanguardistas y simultáneamente retrasos sociológicos internos crecientes. Uno de los países del mundo en los cuales se manifestó más claramente la propensión marginal al consumo, es decir, la abundancia de los bienes de consumo provoca su creciente pérdida de valor para los consumidores, fué Venezuela.
El consumo masivo de su sociedad por muchos años estuvo garantizado por bienes importados, nunca por un tejido productivo empresarial propio suficientemente complejo.
Un entrañable en el recuerdo y por muchos años amigo mío con doble nacionalidad, cuando llegó a España a principios de los setenta consecuencia de una crísis familiar, compañero mío de colegio en adolescencia, consideraba a nuestro país relativamente retrasado. Sin embargo reconocía que en su patria venezolana existían latentes problemas sociales que no veía aparentemente en España.
Venezuela tuvo, entre finales de los cincuenta hasta avanzados los ochenta, oportunidades únicas para despegar definitivamente y entrar en el primer mundo: hubo una compleja serie de causas que cortocircuitaron esta posibilidad y, entre ellas, una clase política que nunca supo encauzar aquella inmensa riqueza natural (y no solamente petrolífera) en beneficio de todos los venezolanos.
Las tentaciones populistas existen en todos los pueblos y sociedades humanas. El proceso político abierto, primero por los fracasados golpistas militares entre ellos Chávez (en realidad contra Carlos Andrés Pérez, Presidente electo por el pueblo y miembro de la Internacional Socialista), y la posterior tentación tercermundista , ya consolidada, del naciente régimen de Hugo Chávez, son doblemente incongruentes : lo son en varios sentidos diferentes.
Tampoco puede imputarse a la clase empresarial venezolana responsabilidades que no son suyas pues todos los empresarios, cuando más importantes sean más lo saben, necesitan de un tejido de clases medias autosustentables para poder sobrevivir como empresarios.
Tampoco puede juzgarse a la Historia, pues la Historia es como es sencillamente; menos aún convertir a España, por ejemplo, en chivo expiatorio por los fracasos de una Historia independiente en su nación de dos siglos...
La definición aristotélica de Política es el arte de los posible. La sensación del autor de éste blog es que en Venezuela se están creando crecientemente situaciones imposibles.
El primer imposible, como se manifestó en otra entrada de éste blog hace tiempo, es el concepto imposible de Revolución bolivariana: nada más alejado de Simón Bolívar que la creciente mixtificación que padece la actual Venezuela.
a. Hugo Chávez, como gobernante, con su política está dinamitando las posibilidades de seguir creando riqueza para su pueblo: cuando poseía y posee, en beneficio de su sociedad, primero, una nación con una inmensa riqueza generada automática y continuamente por el Oro negro: igualmente una nación con una inmensa riqueza natural inexplotada.
Nada hay más surrealista que ver, por ejemplo, me comentaba un conocido, a pobres venezolanos agradecerle sus chabolas cuando, con un precio ínfimo, el estado venezolano podía proveer, a quienes menos tienen, de viviendas dignas adecuadas.
Y ello por ejemplo - impulsar desde sector público en colaboración con el tradicional el privado en el ámbito de la construcción , una actuación combinada eficiente - no tiene por qué afectar al tradicional marco occidental de economía de mercado venezolano: todo lo contrario, revaloriza de una parte la economía venezolana, la riqueza inmueble siempre es relativamente revalorizable, y eleva la dignidad de los más desfavorecidos.
Tal vez la causa sea que al régimen de Chávez no le interesa cicatrizar sino profundizar en las divergencias socioeconómicas, culturales y sociopolíticas para autoperpetuarse.
b. Hugo Chávez, como gobernante, está dinamitando cuando poseía y posee en beneficio de su sociedad, en segundo lugar, una tradición política en la cual las formas democráticas del consenso y disenso estaban claramente estipuladas, como también una nación con una incuestionable cultura democrática entendida en sentido occidental.
Las imágenes sucesivas de actuaciones entiéndase autoritarias y totalitarias, como sus ataques a la libertad de expresión y la creciente persecución contra los opositores, no requieren de comentarios.
Todo lo contrario de la actuación de Su Majestad el Rey D. Juan Carlos I desde que asumió en 1975 el inmenso poder de la Regencia autoritaria a él traspasado: lo desmanteló íntegramente, en tres años, en beneficio de su pueblo.
c. Chávez, en tercer lugar, ha franqueado el rubicón de una sorprendente dinámica en política exterior. Voluntariamente Chávez quiere hacer descender su país del Primer mundo al Tercer mundo, alineándolo con Cuba y Nicaragua y en relación a las tesis neoindigenistas.
Todo lo contrario de Su Majestad el Rey Juan Carlos I quien, desde 1975, actuó como Jefe de Estado y homologó plenamente la nación que encabezó, como Jefe de Estado, con el Primer mundo.
d. Esto último que se explicita aquí ya requiere otro tipo de reflexión: el atroz comentario de Chávez, referido a una tragedia familiar que afectó la vida de nuestro monarca, monarca de todos los españoles, retrata de sobra la siniestra personalidad de Hugo Chávez.
Por todo ello, las provocaciones de Chávez...en resumen, ni comentarlas.
Más que en muchas naciones, en Venezuela se hizo patente ése pernicioso proceso que economistas y sociólogos conocen como "efecto imagen"; es decir, el característico de sociedades en desarrollo que se cortocircuítan a sí mismas generando realidades sociales vanguardistas y simultáneamente retrasos sociológicos internos crecientes. Uno de los países del mundo en los cuales se manifestó más claramente la propensión marginal al consumo, es decir, la abundancia de los bienes de consumo provoca su creciente pérdida de valor para los consumidores, fué Venezuela.
El consumo masivo de su sociedad por muchos años estuvo garantizado por bienes importados, nunca por un tejido productivo empresarial propio suficientemente complejo.
Un entrañable en el recuerdo y por muchos años amigo mío con doble nacionalidad, cuando llegó a España a principios de los setenta consecuencia de una crísis familiar, compañero mío de colegio en adolescencia, consideraba a nuestro país relativamente retrasado. Sin embargo reconocía que en su patria venezolana existían latentes problemas sociales que no veía aparentemente en España.
Venezuela tuvo, entre finales de los cincuenta hasta avanzados los ochenta, oportunidades únicas para despegar definitivamente y entrar en el primer mundo: hubo una compleja serie de causas que cortocircuitaron esta posibilidad y, entre ellas, una clase política que nunca supo encauzar aquella inmensa riqueza natural (y no solamente petrolífera) en beneficio de todos los venezolanos.
Las tentaciones populistas existen en todos los pueblos y sociedades humanas. El proceso político abierto, primero por los fracasados golpistas militares entre ellos Chávez (en realidad contra Carlos Andrés Pérez, Presidente electo por el pueblo y miembro de la Internacional Socialista), y la posterior tentación tercermundista , ya consolidada, del naciente régimen de Hugo Chávez, son doblemente incongruentes : lo son en varios sentidos diferentes.
Tampoco puede imputarse a la clase empresarial venezolana responsabilidades que no son suyas pues todos los empresarios, cuando más importantes sean más lo saben, necesitan de un tejido de clases medias autosustentables para poder sobrevivir como empresarios.
Tampoco puede juzgarse a la Historia, pues la Historia es como es sencillamente; menos aún convertir a España, por ejemplo, en chivo expiatorio por los fracasos de una Historia independiente en su nación de dos siglos...
La definición aristotélica de Política es el arte de los posible. La sensación del autor de éste blog es que en Venezuela se están creando crecientemente situaciones imposibles.
El primer imposible, como se manifestó en otra entrada de éste blog hace tiempo, es el concepto imposible de Revolución bolivariana: nada más alejado de Simón Bolívar que la creciente mixtificación que padece la actual Venezuela.
a. Hugo Chávez, como gobernante, con su política está dinamitando las posibilidades de seguir creando riqueza para su pueblo: cuando poseía y posee, en beneficio de su sociedad, primero, una nación con una inmensa riqueza generada automática y continuamente por el Oro negro: igualmente una nación con una inmensa riqueza natural inexplotada.
Nada hay más surrealista que ver, por ejemplo, me comentaba un conocido, a pobres venezolanos agradecerle sus chabolas cuando, con un precio ínfimo, el estado venezolano podía proveer, a quienes menos tienen, de viviendas dignas adecuadas.
Y ello por ejemplo - impulsar desde sector público en colaboración con el tradicional el privado en el ámbito de la construcción , una actuación combinada eficiente - no tiene por qué afectar al tradicional marco occidental de economía de mercado venezolano: todo lo contrario, revaloriza de una parte la economía venezolana, la riqueza inmueble siempre es relativamente revalorizable, y eleva la dignidad de los más desfavorecidos.
Tal vez la causa sea que al régimen de Chávez no le interesa cicatrizar sino profundizar en las divergencias socioeconómicas, culturales y sociopolíticas para autoperpetuarse.
b. Hugo Chávez, como gobernante, está dinamitando cuando poseía y posee en beneficio de su sociedad, en segundo lugar, una tradición política en la cual las formas democráticas del consenso y disenso estaban claramente estipuladas, como también una nación con una incuestionable cultura democrática entendida en sentido occidental.
Las imágenes sucesivas de actuaciones entiéndase autoritarias y totalitarias, como sus ataques a la libertad de expresión y la creciente persecución contra los opositores, no requieren de comentarios.
Todo lo contrario de la actuación de Su Majestad el Rey D. Juan Carlos I desde que asumió en 1975 el inmenso poder de la Regencia autoritaria a él traspasado: lo desmanteló íntegramente, en tres años, en beneficio de su pueblo.
c. Chávez, en tercer lugar, ha franqueado el rubicón de una sorprendente dinámica en política exterior. Voluntariamente Chávez quiere hacer descender su país del Primer mundo al Tercer mundo, alineándolo con Cuba y Nicaragua y en relación a las tesis neoindigenistas.
Todo lo contrario de Su Majestad el Rey Juan Carlos I quien, desde 1975, actuó como Jefe de Estado y homologó plenamente la nación que encabezó, como Jefe de Estado, con el Primer mundo.
d. Esto último que se explicita aquí ya requiere otro tipo de reflexión: el atroz comentario de Chávez, referido a una tragedia familiar que afectó la vida de nuestro monarca, monarca de todos los españoles, retrata de sobra la siniestra personalidad de Hugo Chávez.
Por todo ello, las provocaciones de Chávez...en resumen, ni comentarlas.
domingo, 11 de noviembre de 2007
UNA ACTUACIÓN ENCOMIABLE DE S.M. EL REY: SEÑOR CHAVEZ , SU MAJESTAD JUAN CARLOS I ENCARNA LA CORONA ELECTA POR SUFRAGIO UNIVERSAL DE TRECE SIGLOS
Cumbre latinoamericana.
Años veinte y principios de los treinta del pasado siglo. Ya von Keyserling, muchas veces excéptico, exquisito, filósofo, eterno viajero, atento observador de los pueblos europeos, profundo admirador de España (y específicamente de Andalucía como parte de España y esencia integradora de todas las Españas) hablaba de la especial y afectuosa relación existente entre la madre Patria de España y todas las naciones y estados que surgieron de su matriz.
El conde von Keyserling, ciertamente, no es mirado benevolentemente por muchos pues decía lo que pensaba de manera coherente a sus análisis que eran lo más asépticos posibles y sin pensar en las consecuencias. Estaba implícito en su carácter aristocrático: algunos de sus análisis, como el que realizó sobre algunas naciones europeas o sobre la República de Argentina son naturalmente revisables.
Siempre es interesante releer su obra Annalyse spectrale de l´Europe. Los Carnets de voyage d un philosophe son también sumamente interesantes.
Cumbre latinoamericana de 2.007: surge un ataque intolerable, en directo, por el Presidente venezolano contra un Primer ministro del Reino de España en directo retransmitido a las cámaras de Tv del mundo entero y de todos los integrantes de la hispanidad.
Es durante la ceremonia de clausura de una cumbre en presencia de todos los mandatarios de los países integrantes de la Hispanidad.
El Rey Juan Carlos I defendió al previo Primer ministro o Presidente del gobierno de España, Jose María Aznar; como igualmente, en su momento alternativo, hubiese defendido de ataques de tal tipo o de otra tendencia al Primer ministro o Presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero.
Era la obligación del Rey Juan Carlos I como Jefe de Estado de España; el momento era una trampa perfectamente preparada para obligar al Rey a actuar así.
Sin embargo la coyuntura de éste ataque realizado contra el anterior Presidente de Gobierno de todos los españoles D. José María Aznar e indirectamente, nunca se olvide, contra el Partido Popular, es tan evidente que no necesita comentario alguno; parte del eje teórico tercermundista y neoindigenista articulado por Chávez- Morales - Castro y ex Sandinistas reconvertidos al capitalismo. Por una parte ya sabemos las consecuencias demenciales para Latinoamérica, en términos de desarrollo, causadas por la problemática de las guerras revolucionarias de baja intensidad apoyadas por el bloque soviético y el intento de exportar, entre 1959 y nuestros días, la revolución desde Cuba castrista. Por otra parte ya los mismos chilenos advirtieron, en ésta cumbre, al nuevo caudillo revolucionario Chávez de las consecuencias de su errónea política.
Un eje con el cual nuestra actual administración y nuestros gobernantes actuales mantienen una relación de ambivalente cercanía que puede confundirse por un sector crecientemente como apoyo activo a él.
El neoindigenismo, como el mito arabista, en España son apoyados activamente tanto por bases intelectuales integradas en la izquierda socialista y comunista y de un mismo partido gobernante atrapado en dos contradicciones: su estética social democratización de una parte y su continua retórica tercermundista de otra, impulsada por un sector de sus bases también.
Para entender esta realidad, en su contexto, recuérdese tanto el libro titulado "Manual del perfecto idiota revolucionario" y también un antídoto a dicho erróneo concepto (revolucionario) : el libro (claro, directo, conciso, demoledor ) de Montaner, Vargas Llosa (A.) ,y Mendoza, Fabricantes de miseria.
En temas de política internacional es siempre preciso tener claro quiénes son las administraciones amigas de España y quiénes son las posibles, si no enemigas, digamos administraciones que pueden generar relaciones problemáticas en sus relaciones con España; más aún cuando en toda esta cuestión aletea, en última instancia, el masivo desembarco desde hace años de empresas españolas en Hispanoamérica.
En el caso de España la solución, naturalmente, es más alineamiento de España con Estados Unidos de una parte, y con la construcción europea de otra.
Años veinte y principios de los treinta del pasado siglo. Ya von Keyserling, muchas veces excéptico, exquisito, filósofo, eterno viajero, atento observador de los pueblos europeos, profundo admirador de España (y específicamente de Andalucía como parte de España y esencia integradora de todas las Españas) hablaba de la especial y afectuosa relación existente entre la madre Patria de España y todas las naciones y estados que surgieron de su matriz.
El conde von Keyserling, ciertamente, no es mirado benevolentemente por muchos pues decía lo que pensaba de manera coherente a sus análisis que eran lo más asépticos posibles y sin pensar en las consecuencias. Estaba implícito en su carácter aristocrático: algunos de sus análisis, como el que realizó sobre algunas naciones europeas o sobre la República de Argentina son naturalmente revisables.
Siempre es interesante releer su obra Annalyse spectrale de l´Europe. Los Carnets de voyage d un philosophe son también sumamente interesantes.
Cumbre latinoamericana de 2.007: surge un ataque intolerable, en directo, por el Presidente venezolano contra un Primer ministro del Reino de España en directo retransmitido a las cámaras de Tv del mundo entero y de todos los integrantes de la hispanidad.
Es durante la ceremonia de clausura de una cumbre en presencia de todos los mandatarios de los países integrantes de la Hispanidad.
El Rey Juan Carlos I defendió al previo Primer ministro o Presidente del gobierno de España, Jose María Aznar; como igualmente, en su momento alternativo, hubiese defendido de ataques de tal tipo o de otra tendencia al Primer ministro o Presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero.
Era la obligación del Rey Juan Carlos I como Jefe de Estado de España; el momento era una trampa perfectamente preparada para obligar al Rey a actuar así.
Sin embargo la coyuntura de éste ataque realizado contra el anterior Presidente de Gobierno de todos los españoles D. José María Aznar e indirectamente, nunca se olvide, contra el Partido Popular, es tan evidente que no necesita comentario alguno; parte del eje teórico tercermundista y neoindigenista articulado por Chávez- Morales - Castro y ex Sandinistas reconvertidos al capitalismo. Por una parte ya sabemos las consecuencias demenciales para Latinoamérica, en términos de desarrollo, causadas por la problemática de las guerras revolucionarias de baja intensidad apoyadas por el bloque soviético y el intento de exportar, entre 1959 y nuestros días, la revolución desde Cuba castrista. Por otra parte ya los mismos chilenos advirtieron, en ésta cumbre, al nuevo caudillo revolucionario Chávez de las consecuencias de su errónea política.
Un eje con el cual nuestra actual administración y nuestros gobernantes actuales mantienen una relación de ambivalente cercanía que puede confundirse por un sector crecientemente como apoyo activo a él.
El neoindigenismo, como el mito arabista, en España son apoyados activamente tanto por bases intelectuales integradas en la izquierda socialista y comunista y de un mismo partido gobernante atrapado en dos contradicciones: su estética social democratización de una parte y su continua retórica tercermundista de otra, impulsada por un sector de sus bases también.
Para entender esta realidad, en su contexto, recuérdese tanto el libro titulado "Manual del perfecto idiota revolucionario" y también un antídoto a dicho erróneo concepto (revolucionario) : el libro (claro, directo, conciso, demoledor ) de Montaner, Vargas Llosa (A.) ,y Mendoza, Fabricantes de miseria.
En temas de política internacional es siempre preciso tener claro quiénes son las administraciones amigas de España y quiénes son las posibles, si no enemigas, digamos administraciones que pueden generar relaciones problemáticas en sus relaciones con España; más aún cuando en toda esta cuestión aletea, en última instancia, el masivo desembarco desde hace años de empresas españolas en Hispanoamérica.
En el caso de España la solución, naturalmente, es más alineamiento de España con Estados Unidos de una parte, y con la construcción europea de otra.
viernes, 9 de noviembre de 2007
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