viernes, 29 de agosto de 2008

SOBRE LAS FIGURAS DE MITHRA Y DE JESÚS (V)

Una escena literaria (II).

(Copyright) Entre 500 y 550 d.d.C.

La pareja de Dioses , si bien de distinta jerarquía (apostilla por corrección teológica) decidieron volver a bajar a la tierra. Jesús, para esta visita, se disfrazó ... de discreto Senador de Constantinopla ; y Mithra, por su parte, lucía , juvenil y saludable, a su vez ataviado de pomposo mercader oriental, con un look entre palmireno y siríaco, con turbante y pantalones verdosos algo bombachos y tejidos de sedas algo chillonas.
Los dos paseaban, desde por la mañana, por un gigantesco y fantasmal escenario urbano, casi enteramente vacío.
Decidieron ambos para esta excursión , de nuevo, manifestarse como supuestos humanos. Era siempre agradable descubrir por qué Yahveh decidió que la tierra y la vida en ella era un regalo. Bastaba respirar profundamente el aire tibio y ver los pajaritos sobre una rama.
Mas el espectáculo que ofrecía aquella inmensidad en ruínas casi era dantesco.
"Vaya desastre" gimió Mithra.
"No necesitan instrumentos para destruir..." suspiró Jesús "pero si imaginases las cosas que van a inventar con el tiempo..." meditó en alta voz . Jesús movió ligeramente la mano, colocando su palma boca arriba, y Mithra visualizó perplejo, sobre ella, un inmenso hongo de humo, simultáneamente a un destello cegador de luz.
"Wow, ¿es destrucción? Mis antiguos legionarios estarían encantados" dijo el deva, relamiéndose los labios.
"Demasiado guerrero saliste" suspiró Jesús.
"Bueno, el comportamiento humano ciertamente está de acuerdo a un principio de entropía de la materia, creo" observó entonces, con buen humor, Mithra.
La pareja de amigos (si bien de distinta jerarquía divina) dedicó la mañana a visitar y recorrer el inmenso complejo del Palatium, el Palatino, semi en ruínas, y ya abandonado. Aquel complejo de palacios, con una fábrica intacta, en parte colgado sobre precipicios con enormes contrafuertes, desde los cuales se gobernó el mundo por quinientos años, casi estaba vacío de los previos placeres decadentes, exquisitos y empalagosos de la vida cortesana.
"Hubo una época en que estas miles de ventanas estuvieron cubiertas de toldos purpuras" observó Mithra, acariciándose pensativo la barbilla.
"Nada hay más triste que una Corte" observó Jesús.
Los dos, con un pensamiento, se ubicaron y admiraban la espectacularidad del Circo Máximo, grandioso hipódromo, a los pies del mismo Palatium. Todo vacío.
La inmensidad urbana de la mancha de Roma estaba desierta. Por unos meses, durante ese año, algunos miles de supervivientes romanos, frente a bastante más de 1.200.000 en 406, habían sido evacuados de la otrora grandiosa metrópoli por los legionarios romanoorientales.
Fué la única ocasión en la Historia de la Ciudad Eterna en que la misma estaría enteramente vacía desde su fundación, convertida entera en campos de creciente ruínas y soledad, y mustios collados y colinas.
"Fíjate que, dentro de no mucho, aunque la ciudad esté casi vacía, un Emperador más ...se coronará ahí..." dijo Jesús, señalando el Palatium. "Será un joven prometedor, Heraclius, incluso tratará de restaurar parte de Roma".
"Siendo tercera persona de la Divinidad no tiene mérito saberlo por tu parte...Al fín y al cabo yo solamente surgí de la base de una fuente sobre una roca." refunfuñó Mithra.
"Mas eres mi amigo" repuso Jesús. "Pero no te excedas, deva".
"¿Tu amigo? Es cierto. Vaya faena le hiciste a mis chicos, eran buenos soldados por varios siglos", masculló el deva. Ambos subían por una calle algo empinada, bandadas de perros callejeros disputaban por un poco de carroña; el empedrado de losas calles se había vuelto, con el paso del tiempo, irregular..
"No veo solución a éste desastre" suspiró Mithra.
"No la tiene" dijo tajante Jesús. "Mi Padre ha decidido que Roma será desde ahora, exclusivamente, un centro espiritual. Yahveh Tenía la leve esperanza que ellos, por su libre albedrío, decidiesen seguir existiendo, pero esto es...desastroso".
En una pequeña Iglesia semiderruída, en la intersección de dos calles de insulae cuyos muros de ladrillo se desplomaban casi literalmente abombándose, sonaba un órgano hidráulico.
"¿Ahí están los míos?" se preguntó Jesús, perplejo. Mithra sonrió. "No te despojes demasiado voluntariamente de tu divinidad, Maestro" dijo.
"Cuando fuí en la tierra Rabbí el tema tuvo tintes divertidos si, en algún momento , decidí ser plenamente humano" concedió Jesús. "No podía ver nada".
"Me parece..." Mithra aguzó el oído. "Esos cánticos...son los míos".
"Sip...en Siria aún existen las hermandades neoplatónicas y ... maniqueas...¿pero aquí...?"
"Se llama metempsicosis de las ideas" afirmó, tajante y satisfecho Mithra, frotándose las manos encantado.
Grupos de andrajosos ladrones y vagabundos acechaban cerca. "¡Unos ricos!" gritó un andrajoso tuerto (nunca vió la viga en su ojo, suspiró Jesús), calvo y barbudo (muy rico consecuencia de sus rapiñas) y con un rostro de chivo. Todos desenvainaron mohosas espadas galas. Con un pensamiento los dos paseantes convocaron a una decena de guardaespaldas que se materializaron, ataviados como catafractarios bizantinos cubiertos de cotas de malla. Los delincuentes acechantes huyeron, entonces, despavoridos.
Cansados de recorrer kilómetros y kilómetros de calles desiertas, cansados de observar inmensas moles de Termas cuyos techos se agrietaban, agotados en su manifestación humana tras ver la mole del Coliseo, la cual empezaba a ser despojada de sus columnas, o recorrer parsimoniosamente los dieciocho kilómetros de murallas, Jesús y Mithra decidieron dejar de bilocalizarse físicamente.
La ruína y el silencio presidían aquella inmensa área metropolitana, bastante más de cien años atrás bulliciosa y ruidosa en la noche, helada y nevada en el Rín, que la observaron atentamente en 406.
Las costas de toda la península italiana, desde aquel lejano momento, habían sido atacadas continuamente por los piratas vándalos durante casi ochenta años.
Los vándalos no se preocuparon, tampoco, de las feroces tribus del desierto que campeaban, ahora, en los fertiles valles de la estrecha franja de Roma en Africa. La fiebres, pestes terribles, plagas climatológicas, colapsaron y colapsaban todo.
Y en las otrora ricas y prósperas provincias, las innumerables bandas de salteadores, ahora, impedían utilizar las calzadas que antes conducían al kilómetro cero del Foro, en el cual se encontraban ambos, bucólicamente, ahora admirando dicho obelisco y miliarium.

miércoles, 27 de agosto de 2008

SOBRE LAS FIGURAS DE MITHRA Y DE JESúS (IV)

UNA ESCENA LITERARIA.

(Copyrigth)406 d.d.C.


Aquella tarde, antes del crepúsculo, en el templo semiderruído ubicado en una colina, mientras el cielo se cubría de un tenue matiz violeta, comenzaba a escucharse el sonido de las chicharras y los grillos. Una ligera brisa reparadora agitaba las colinas. Dos aparentes seres humanos observaban la amplia vega y los rebaños de ovejas que volvían, y los ocasionales gritos de pastores.
Uno de esos dos seres, con aspecto de tener menos de cuarenta años de edad, con barba poblada, larga cabellera rizada, facciones a cincel, tenía el rostro rodeado por un halo luminoso: otro, de cabello rizado, en la juvenil madurez, con varios rayos que salían de la parte trasera de su cabeza.
"La Eternidad es muy aburrida" dijo Mithra con suavidad.
"Es sorprendente ver lo que cambia el mundo, en cuatrocientos años" dijo Jesús. "Aunque lo supiese, siempre es divertido presenciarlo; mas, en otras cuestiones, no cambia".
" Sip, siempre se siguen matando entre ellos" observó el joven Deva guerrero con disgusto. "Estos humanos ... tienen la mala costumbre de identificarse siempre en función de rituales".
"Encima que les dejo un Sacramentum para que sean fuertes..." se encogió de hombros Jesús. "Si ya me lo dijo mi Padre, quién me mandó venir a arreglar este desastre..."
"¿Éstá bien el Sumo hacedor, Adonai?" preguntó solícito el otro deva, hijo del Cielo.
Hubo un corto silencio. Los dos observaron, indiferentes y de reojo, a Ahriman, aparentemente seductor y amoroso y en realidad maligno, quien acechaba artero y cobarde en la oscuridad.
"¿Y qué vamos a hacer con Roma?" preguntó el deva Mithra.
Los dos, con el pensamiento, se encontraban en otro lugar. Observaron con interés, entre costa y montaña, aquella inmensa mancha blanca y amarilla y verde entre costa y montañas, de cuatrocientos kilómetros cuadrados...
"Ya sabes que son libres, se hundirán solos a sí mismos" suspiró Jesús. "Encima que me encarné en la culminación de los tiempos, retrocederán. Roma es ya demasiado hedionda y demasiado loba por desgracia ; y están siempre matándose entre ellos. ¿Sabes que un loco, invocándo mi nombre, exigió a Constancio, hace más de cuarenta años, arrasase la Urbe y no dejase piedra sobre piedra? Encima que llevé ahí a Pedro a que fuese el primer Papa...".
"Yo estaba muy ocupado visitando Centauri" masculló Mithra. "Pero Constancio nunca renunció a ser Sumo Pontífice me parece. Tampoco me entusiasma el taurobolio, soy varón ... y mis seguidores se lo copiaron a los castrados de una Diosa".
Un fauno gordezuelo, dando saltitos, regordete y de patas de carnero, se acercó tocando una flauta doble y rodeado de ninfas. Jesús entonces con dulzura lo abroncó, levantando admonitorio el brazo, y el pequeño fauno se alejó cabizbajo. "No tiene la culpa de ser un sátiro" observó Mithra. "Claro. No le doy una reprimenda por retozar con las ninfas, es su naturaleza. Es que estos diosecillos paganos y humanos nunca se enteran que el mandamiento referido a actos impuros no se reduce a lo sexual. Además, es buen chico, ya ha aceptado que dentro de diez o doce siglos lo representen solamente en pinturas; tiene un jardín precioso lleno de ninfas para solazarse".
La Diosa Cibeles, por su parte, se acercó en la lejanía, paseando lánguida por la orilla de la playa, acompañada de dos leoncitos; "Hi" saludó y agitó coqueta su brazo.
Jesús, naturalmente, no le hizo caso.

El sol oblicuo de brasas anunciaba su declive, nunca volvería a iluminar la misma realidad.
Los dos entonces, mentalmente, se desplazaron a enorme altura y veían, antes de deshacerse, las manchas blancas de las ciudades de la península italiana, mientras iban disolviéndose en la negra noche.
"Hay demasiada población" refunfuñó Mithra, "ciertamente han progresado desde que vine a la Tierra". Jesús seguía en silencio. "Mmmmmmh. Demasiados bosques talados, no tienen tecnología" observó Jesús. "Una posibilidad es que la crearían, pero se han estancado".
"Mas Hay demasiados magos malignos en la oscuridad" dijo posteriormente Mithra. Los dos , con un mutuo pensamiento, destruyeron los adoradores de un nuevo daimon en un segundo.
"Todo aparenta ser un espejismo" suspiró Jesús. "y en el tiempo lo es: dentro de cien años estarán todas despobladas, las granjas vacías, crecerá la maleza y las fieras aullarán en el vacío de lo que fueron prósperas ciudades y habrá desiertos en donde solo habían llanuras repletas de trigales".
"No entiendo por qué no son capaces de ponerse de acuerdo" suspiró Mithra.
Arihman el demonio en la oscuridad rió entonces. Mithra hizo un gesto y Ahriman se desvaneció.
"Siempre se aparece, vaya fastidio" suspiró el deva. Jesús parecía abstraído.
"La Tierra me encanta pese a sus defectos...el Padre hizo bien decidiendo que fuese lugar del paraíso terrenal" observó entonces Jesús.
"¿Por qué quisiste ser normal y vivir con ellos?" preguntó Mithra. Jesús se encogió de hombros.
"Fué una experiencia interesante..." contestó.
Los dos pasearon entonces por océanos alborotados iluminados por la luz de la luna. Sobre Gades, Ta Gadeira, encantador conglomerado de islitas y canales, desde la altura, observaron las enormes naves; naves pesadas de hasta cien metros de longitud que bordeaban la Galia, llevaban a Britannia, las fronteras de Germania; y, más allá, conducían en naves más pequeñas hacia una tierra de cumbres nevadas y abruptos acantilados, poblada de indígenas un poco salvajes.
"Hay unos pueblos todavía algo salvajes y brutos en Irlanda, otros en Jutlandia" comentó Jesús..."y otros en Escandinavia; como por su libre albedrío estos dichosos romanos han decidido suicidarse, el Plan va desde hoy por otro lado; está visto que solamente los europeos me aceptan de verdad como Dios y, en donde decidí encarnarme, se pasarán toda la Historia discutiendo si me encarné o no, otro problema del libre albedrío; dejarían de ser Judíos si el Mesías apareciese aceptándolo ellos. Es un razonamiento consustancial a ellos. A lo mejor por ello decidió mi Padre que fuesen el pueblo escogido".
"Bueno, mis legionarios a lo mejor desaparecerán..." suspiró, algo cariacontecido, Mithra.
"Muchos los próximos milenios te adoran y seguirán adorando como Dios..." dijo Jesús. "Voluntad es de mi Padre, pero no en Europa".
Los dos se encontraban ahora en las fronteras de Germania, sobre el Rhin helado. Masas de seres humanos, de varios pueblos bárbaros, colapsaban los bordes de aquella lengua plateada que brillaba fantasmagóricamente en la noche azulada, antes de irse encauzando en gigantesco cuello de botella por dos calzadas aquel torrente multitudinario y aquella noche helada.
"¿El Imperio se salvará?" preguntó, tímidamente, Mithra. "Mis legionarios lo han defendido por cinco siglos".
"Les ayudaste a tratar de ser buenos chicos casi cinco siglos, ¿no?" objetó Jesús."Dependerá de ellos, los dos sabemos qué pasará desde la Eternidad...pero estuvieron casi cuatrocientos años matándo a mis seguidores".
Mithra se encogió de hombros.
"Pues piensa bien en el reproche, teniendo en cuenta que, al ritmo que tus seguidores se despedazan entre ellos, por poco desaparecieron estos últimos cien años".
"Los próximos cuatro mil años serán muy interesantes..." dijo, melancólico, Jesús.

martes, 26 de agosto de 2008

SOBRE LAS FIGURAS DE MITHRA Y DE JESÚS (III)

DIVERGENCIA CRUCIAL ENTRE MITHRAÍSMO Y CRISTIANISMO (*).

Escasean los textos que nos permitan comprender varios siglos, entre los siglos I al IV d.d.C. sobre la Historia del cristianismo y las fuentes, aparte de escasas, no son excepcionales por su cantidad y sí inestimables por calidad ; los textos, consultando obras, de autores paganos romanos son escasos pero esenciales.
Veamos los mismos; existen referencias en Suetonio, biógrafo de Césares, quien escribiría en los inicios del siglo II d.d.C. en su Vida de Claudio. Referencias del historiador Tácito, en sus Annales. La correspondencia de Plinio, en su Epistolario, con el Emperador Trajano aludía a la expansión de la Fé cristiana en Bitinia.
Estos documentos se refieren a los siglos I y II d.d.C., por más de doscientos años. Del texto de Suetonio, incluído en la Vida de Claudio, resulta que hubo, en Roma, una persecución contra cristianos y su expulsión (Claudio nunca fué un Emperador sanguinario como el monstruíto, pelirrojillo y gordezuelo, que le sustituyó, previo el envenenamiento de su padrastro y el envenenamiento de hermanastros) de la ciudad de Roma por tumultos causados por los cristianos, invocándose en dichos disturbios el nombre de un tal Chrestus.
Y en la Era de Oro del Imperio un Emperador excepcional moralmente como Marco Aurelio (ahí están sus Memorias sobre uno mismo, el Conócete a tí mismo de un ser humano destinado y confrontado a la más alta magistratura) persiguió a los cristianos directa y expeditivamente.
Por otro texto sabemos, por ejemplo, que en el siglo III d.d.C., bajo la dinastía Severiana, se respetó a los cristianos en teoría. Caracalla bien que se preocupó de incluir, bajo el imponente complejo subterráneo de cinco kilómetros de galerías de sus grandiosas Termas ... también un Mithraeum.
El Emperador Alejandro Severo tenía en su capilla privada bustos de los grandes Profetas y divinidades del Imperio y sabemos por dicho texto que, entre ellos, incluyó una imagen de Jesús de Nazareth. Prueba de la importancia creciente de dicha religión.
Mas las religiones, como estructuras entendidas antropológicamente en la tierra, crean estructuras replicantes y sirven para autoidentificarse , sobre todo, unos colectivos frente a otros. Las masas paganas, incuestionablemente, detestaban a los cristianoi por varias razones; la primera, porque destrozaban las supersticiones continuamente: y, la segunda, porque predicaban un mensaje moral tan elevado que todo el mundo se enfurecía.
Con motivo de las grandes persecuciones, persecuciones terribles en el siglo III d.d.C., desencadenadas por determinados emperadores contra los cristianos (a cuya cabeza con frecuencia se encontraban en hipótesis, como ejecutores, los legionarios encuadrados en el Culto llamado Disciplina Augusta) no cabe duda que en ella tomaron parte activamente los seguidores de la religión de Mithra.
- La hostilidad sistemática por bastante más de trescientos años del ejército romano hacia el cristianismo se encontraba, en primer lugar, en la razón que los cristianos, desde el momento de su primera aparición pública, se negaban a realizar públicamente el Sacramentum (ceremonia de devoción) al Emperador divinizado. Esto de la devotium era, finalmente, si bien un medio de cohesión social necesario; mas también el camino expédito de una implícita vía al totalitarismo latente en todas las estructuras de poder (en éste análisis soy rigurosamente orteguiano y no gramsciano).
Y hoy, en otro contexto diferente, se llama en la Hispania de hoy EPC - Educación por la Ciudadanía - en función del estado materialista divinizado. Y los Mithraístas legionarios defendían públicamente ... la devotium.
Los judíos en Roma, como religión, estaban exentos de prestar dicho Sacramentum; mas las autoridades no eximían a nadie más.
- Y, en segundo lugar, porque el Mithraísmo en versión teológicamente de época Imperial romana, generó un sistema teológico y moral alejado de la creciente elaboración teológica cristiana, basado en dualidad radical entre Bien y Mal, elementos que el Mithraísmo colocó teológicamente de igual a igual, siendo por el contrario el cristianismo una religión donde el Bien desde la Eternidad siempre prevalece. Ormuz, Dios del Bien, encarnó en la Tierra a Mithra y, en la lucha terrenal entre Ormuz y el Dios del Mal, Mithra era la ayuda para que los hombres pudiesen entrar en el paraíso de Ormuz. Pero entraban en el Paraíso de Ormuz...los hombres (varones ) iniciados en dicho culto minoritario y con grados sucesivos de iniciación.
La llamada conversión de Constantino, en el siglo IV d.d.C., inicia un proceso histórico interesantísimo: pues la progresiva cristianización de la Casa Imperial nunca significó, ab initiis y automáticamente, la cristianización del Imperio y, por muchísimos años, los Emperadores siguieron siendo, también, los Sumos Pontífices de religiones paganas, título que no rechazaban explícitamente hasta muy tardíamente en el siglo IV d.d.C..
Sin embargo, ya a finales del siglo IV d.d.C., específicamente en los inicios del siglo V d.d.C., no cabe duda que los Mitraístas, importantes en otras épocas históricas en el seno del ejército del Imperio, estaban fraccionados y divididos en un medio crecientemente hostil, al tiempo que el torrente de Decretos de Rávena - a principios del siglo V d.d.C.- explicítan un odio inquietante y sistemático contra los cultos paganos en general en Occidente.

lunes, 25 de agosto de 2008

SOBRE LAS FIGURAS DE MITHRA Y DE JESÚS (II)

IV. Dos Dioses sustancialmente diferentes.

El caos y la confusión en relación al Dios Mithra y su culto y sus, aseguran muchos, similitudes con el cristianismo, tiene sus orígenes en determinados aspectos relacionados con el nacimiento (humano) y la infancia, adolescencia y juventud (humana) de ambos Dioses.
Estos críticos, obviamente, olvidan la realidad de las religiones semíticas. Jesús es siempre sustancialmente semítico, nunca iranio. Jesús es un hombre que es, en la vida cotidiana, un rabbí, doctor de la Ley hebraica. Mithra es, en los inicios por el contrario, sustancialmente iranio.
Alguna mosca cojonera puede objetar, ciertamente, que la Fé judía enriqueció y desarrolló el concepto de Yahveh en función de otras influencias; y, en concreto, los judíos, en su exilio de Babilonia o de Nínive, podrían incorporar elementos religiosos orientales y mesopotámicos a su fé. Pues claro, un análisis racional de la evolución de la fé judía lo demuestra, mas en estas entradas se atiende exclusivamente a la figura histórica de Jesús según nos la transmiten los textos neotestamentarios considerados canónicos por todas las Iglesias (y no los apócrifos, específicamente los gnósticos, donde la figura de Jesús adquiere carácter en ocasiones de pequeño monstruíto).
Las fuentes sobre estos Cultos paganos desaparecidos son, evidentemente, escasas. Apenas sabemos datos de los ritos órficos o neopitagóricos. Desconocemos, en grandísima medida, los ritos eleusinos o de Elesusis. Ignoramos en grandísima medida el Culto Imperial romano, basado en el tradicional panteón romano y una compleja amalgama de religiones, y - sobre todo - sus características astrológicas.
Hasta que llegó, entre otras personalidades, Gore Vidal, excepcional novelista y escritor y redactó una obra maestra en muchos sentidos, Juliano el Apóstata, y un fragmento de su obra, la conversación de Juliano con el mago Máximo, desencadenó posteriormente el caos.
En nuestra actualidad tenemos para tratar de acercarnos a esa realidad pasada, de una parte, las evidencias arqueológicas, algunos textos propagandísticos cristianos. Y, sobre todo otro tipo de referencias; el conocimiento aproximado de antiguos cultos a través de un estudio comparado entre diversas religiones en su evolución histórica. Y, si algún día (aparte de los innumerables papiros egipcios conservados) se descubriesen bibliotecas en las zonas de la erupción del Vesubio, con obras específicas sobre religiones orientales, cuánto se avanzaría.

La religión pagana de Mithra alcanzó, desde sus inicios geográficamente fronterizos, extraordinaria relevancia. Éste culto nació, nos dice Grimal, como tal, sobre los límites del Ponto Euxino: en él se mezclaron cosmogonias de todas las religiones de Asia Menor (la actual Turquía), de una parte, las obvias influencias iranias o persas, e, inmediatamente después, había recibido los aportes de las religiones semíticas.
De esta manera, la teología Mithraica, en sus libros sagrados en época del Imperio, adquirió una extraordinaria riqueza conforme incorporaba elementos de diversas religiones que fueron adaptados a su culto.
La figura del Dios Hombre fué enriqueciéndose: si nació sobre una roca, al pié de una fuente, el día del Solsticio de Invierno, fecha de la Navidad cristiana posteriormente, y los pastorcillos vinieron, espontáneamente, a ofrecerle sus rebaños, nace de manera diferente a Jesús.
La figura de Mithra se aleja en todo a la de Jesús en demás cuestiones según conocemos a Jesús en los textos neotestamentarios, bien Mithra cosmogónicamente con una variante agraria y otra guerrera en su desarrollo.
Mithra era un Dios básicamente guerrero, un Dios encarnado también en Hombre que seguía la desmesura de la divinidad según las cosmogonías antiguas. Mithra, naturalmente, se romanizó. Jesús por el contrario según los textos neotestamentarios era un Hombre que, progresivamente, va demostrando su filiación divina a sus seguidores, un hombre Dios, en teoría siempre pacífico y siempre pacifista. Y si los cultos mithraicos eran sustancialmente minoritarios y tendían a ser secretos, los cultos cristianos tendían a ser conscientemente abiertos o públicos, como el mismo concepto de Ecclesia.
En el caso de la religión Mithraica - según se desarrollase en el Imperio romano - existe, para los arqueólogos, un detalle fascinante; los restos conservados y dispersos de su culto sobre el área del Imperio romano desaparecen, curiosamente, en...Grecia. Es un misterio histórico nunca resuelto.
A partir de ése carácter, Dios Guerrero desde un inicio, todo varía en el mito religioso consignado respecto a la realidad histórica consignada en los Evangelios. Y todo varía, además, en los restos subsistentes respecto a las evidencias arqueológicas y simbólicas que representaban a los seguidores de ambas religiones; el símbolo cristiano, por varios siglos, podría ser el críptico cuadrado mágico, bien el olivo, la palmera o el barco, y nunca la Cruz. La Cruz aparece en el siglo IV. El símbolo Mithraico, por el contrario, es bien explícito; Mithra se representa siempre con los rayos solares rodeando su cabeza, asimilado a otros Dioses del panteón helénico romano: o practicando en relieve el sacrificio del toro y, siendo tres bustos, flanqueado por dos que simbolizan a sus acompañantes, portadores de palmas.
Mithra es Dios de la desmesura, pues para ello es Dios en sentido antiguo. La desmesura, en los Dioses de la antiguedad, se puede aplicar bien en sentido cosmogónico, bien moral.
Mithra luchaba, primero nada menos que contra el Sol, y después contra el Toro, antes de surgir la vida sobre la Tierra. Mithra, mitológicamente hablando, se enfrentaba contra el más sagrado de los animales de la antiguedad, el Toro. El lenguaje alegórico explicaba que, al hundir el Dios su cuchillo en el cuello de la Bestia, la sangre que brotaba de ella fecundaba la tierra, por él crecían las plantas y de él venían todos los bienes que la humanidad disfrutaba.
En el Imperio romano, al penetrar éste culto progresivamente en la realidad de los ejércitos de legionarios, e imbricarse con ellos, Mithra adquirió, finalmente, aproximativamente hacia el siglo III d.d.C., el carácter público de Dios Sol o Sol Invencible.
Mithra simbolizaba virtudes divinizadas en los cultos paganos previos: era Dios de Justicia, Dios de Verdad, Dios de Virtud. Y una de las razones, sin duda, por las cuales los legionarios aceptaban progresivamente aquella Fé era también a causa de su orígen iranio. Los legionarios, es legítima hipótesis, pensaron sinceramente que conocer al enemigo secular era y es la mejor manera de dominarlo. El Imperio persa estuvo en guerra con Roma por siglos y siglos, hasta la invasión islámica en el siglo VII; uno, centrado ahora en Constantinopla, se colapsó perdiendo sus más bellas provincias y otro...desapareció.
Mas estamos en el siglo III d.d.C. Época de pluralidad religiosa y de intentos, por parte del estado, de unificar un preocupante caos religioso. Y, como toda religión, centrada en un Dios con apariencia de hombre, es decir, antropologizado, la figura de Mithra se convirtió en un referente a imitar por los seres humanos. Referente en sus bautizados como puente o enlace con la Eternidad.
Siendo enlace de los hombres, es decir, de las almas humanas con el más allá, su culto siendo minoritario y básicamente iniciático, se desarrollaba en torno a la figura de los elegidos. Nunca pretendieron ser Culto universalista, y ello también explicaría la simpatía y tolerancia de las autoridades hacia ellos. Y siendo culto sincrético, es decir, no pretendiendo encarnar verdades excluyentes de cara al exterior fueron finalmente bienvenidos por los mismos emperadores.
En la mitología religiosa del Mitraísmo existían el mundo de los espíritus buenos y malos, el Dios de los Buenos y el Dios de los malos en perpetua lucha. Existían el Inicio y el Fin de los tiempos y, en la lucha cósmica entre Bien y Mal, Mithra era en la tierra el Aliado de los hombres, es decir, de sus iniciados, hasta el día del Juicio final.
El bautismo Mithraico, sin embargo, nada tenía que ver con el bautismo semítico judío y basado en el agua. El mismo se relacionaba con la escena del Taurobolium o Sacrificio del Toro. Los Mithraea, posteriormente, incorporaron elementos del culto a la Madre de Todos los Dioses o Cibeles, en concreto el Sacrificio de los toros en la liturgia del Mitraísmo. El toro era degollado sobre un pequeño foso y su sangre regada sobre el fiel que se incorporaba a dicha religión.
Esto causaba siempre cierta aprensión y malestar en los seguidores de otras religiones y, naturalmente, en los espíritus exquisitos de entonces

domingo, 24 de agosto de 2008

SOBRE LAS FIGURAS DE MITHRA Y DE JESÚS (I).

I. Dos Religiones desaparecidas, y otra Religión subsistente aún hoy.

Visitando la Ciudad Eterna , en determinado punto del recorrido existe un inmueble cercano a Porta Maggiore, edificio que llamaba la atención a turistas hace muchos años; los turistas pensaban, ante la inexistencia de explicaciones oficiales suficientes, se encontraban ante una Basílica paleocristiana. Edificio que era, en realidad, una Basílica neopitagórica, según la hipótesis y los estudios de Carcopino. La más exquisita decoración en estucos decoraba y decora sus interiores. Éste edificio era entonces una "Iglesia" neopitagórica utilizada en el siglo I d.d.C.
La distribución formal de los espacios recuerda inquietantemente, en reducidas y armoniosas pero algo extravagantes proporciones, las grandes basílicas cristianas de los siglos IV y V d.d.C.
Los neopitagóricos fueron una secta pagana originaria del área cultural de Grecia cuya presencia, en textos, es recurrente en determinados momentos en la época tardía de la República, y los principios del largo periodo del Imperio. Vivieron momentos de persecución y vivieron momentos de tolerancia. Entonces con ramificaciones importantes, manifestaron su presencia con un centro de culto discreto pero cualitativo, que no cuantitativo. Bellísimos estucos, mármoles, combinaciones de colores decoran dicho templo. Inquietaron demasiado al Poder y fueron dispersados y exterminados por los emperadores. Son restos de religiones pasadas, en éste caso una religión muy minoritaria, pero muy influyente, extinta en el siglo I d.d.C., restos que subsisten hoy.

Y teniendo en cuenta todo lo que es preciso descubrir del pasado enterrado de la ciudad más importante del Universo hacia los siglos I, II y III d.d.C., existen dos imágenes que prefiguran el futuro del siglo XX y XXI, en realidad nuestro presente.
Lo estamos viviendo los españoles con los crecientes ataques a la Iglesia Católica.

Sobre una de las siete colinas tradicionales de Roma, en nuestros días, aún algunos visitantes pueden descender por estrechos pasillos labrados en el suelo, y sus escaleras desgastadas. El actual complejo de edificaciones descansa, según alguno, sobre un desaparecido Palacio Senatorial (aquellas grandes domus cerradas en sí mismas, que contenían todo lo que una pequeña ciudad podía reclamar para sí; desde Foro, Basílica, termas, instalaciones deportivas, templos, gimnasios, instalaciones hípicas) : arriba sobre numerosos estratos hay una Iglesia, hoy llamada de San Clemente y, más abajo, varios metros debajo del nivel actual, puede accederse a un Mithareum, templo de Mithra. Los Mithraea eran templos subterráneos y sus bóvedas representaban el Cosmos. Mithra, pasados los mediados del siglo III d.d.C., fué una de las divinidades asimiladas, por el Gran Emperador Ilirio Aureliano, al Sol Invictus , que fecunda con sus rayos la tierra. Mañana se hablará de éste religión que pudo ser oficial en el Imperio romano.
El culto iniciático o mistérico de Mithra fué creciendo en el Imperio, siglo tras siglo; y resultaría esencial entre las legiones del mismo , a partir de un momento, y hasta su final.
Es constatable, por ejemplo, que en el territorio del Occidente del Imperio, la eclosión de Mitharea es de finales del siglo I d.d.C. Mas según otro especialista el momento decisivo es el siglo II d.d.C.
A mediados del siglo III d.d.C. hubo un no explicitado encargo de los Emperadores; todo un movimiento de sincretismos y de asimilación de unas religiones paganas con otras que fué auspiciado en torno a la matriz de la filosofía platónica, y generó también el movimiento filosófico llamado el neoplatonismo.
No cabe duda, además, que los militares de entonces veían, con muy buenos ojos, dicha religión Mithraica por una serie de elementos característicos de ella y que se pormenorizarán en una entrada más adelante.

No muy lejos, más allá del subsuelo de la Roma Áurea encerrado bajo 1800 hectáreas y 18 kilómetros de murallas, el pasado reserva otra sorpresa, escogida aleatoriamente: ya en el dédalo de catacumbas (las catacumbas, por su grandiosidad y complejidad, no se idearon como complejo subterráneo para ocultarse los cristianos de los paganos), y con una cronología datable similar, surge una pequeña Iglesia subterránea; mas a una distancia no excesivamente alejada en superficie de aquel Mithraeum subterráneo. Casi seiscientos kilómetros de catacumbas .
Dos templos subterráneos y bajo tierra, es decir, vocacionalmente subterráneos. Momentos en los cuales , por cierto, el Cristianismo no era aún religión oficial del Imperio ( como lo ha sido, hegemónicamente en nuestra Historia, en Hispania y España religión del Estado por mil quinientos años).

II. Planteamiento de un problema.

Aspectos del Mito Mitraico - según se desarrolló ésta religión en el Imperio romano - presentan determinados paralelismos con la religión cristiana. Mas existe una diferencia esencial entre una religión y otra. Se encuentra en la substancia última de ambas religiones que son, pese a la grandiosidad moral de sus mensajes ambos... sustancialmente diferentes. Mañana se hablará sobre esto.
El Mitraísmo era una religión totalmente astrológica y con una cosmovisión determinista, y el cristianismo, desde su nacimiento, crecimiento y expansión, rechazó la astrología, y tendía a desarrollar el libre albedrío. El camino iniciático de las religiones paganas pretendía liberar al ser humano de las supersticiones que encorsetaban la vida cotidiana y en el paganismo cotidiano.
El cristianismo liberaba las masas directamente, destrozando las supersticiones, los rituales sin sentido, el temor omnipresente a los daimones, y vinculándolas directamente, en su esencialidad cotidiana, con Jesús.
Nunca entendió el autor la trascendencia de ésto, hasta que conoció a un limpiabotas de etnia gitana y éste no era católico y trabajaba como tal en una buena cafetería. Era hombre de trato muy correcto y siempre digno, nunca servil. Lo traté ocasionalmente y, en las ocasiones que hablábamos, me hablaba de Jesús, de la Bondad de Jesús, de cómo Jesús impedía que los miembros de su etnia fuesen malas personas, y cómo siempre hacía milagros en el entorno de él, que todos vivían y conocían. Y, una vez a la semana, todos se reunían y glorificaban a Dios y a Jesús. Dijo que, todos los días, cuando se levantaba hablaba con Jesús y, cuando se acostaba, hablaba con Jesús. Y, añadía, con orgullo ; "gracias a Jesús nuestros churumbeles son buenos".
Es cierto que lo que llaman el Culto, desarrollado entre ellos, ha sido muy criticado por diversas personalidades, incluso autoridades políticas, e incluso filósofos (hubo un filósofo que abusó de su hospitalidad y, posteriormente, los ridiculizó en televisión en público y en presencia de ellos). Ese día recordé que, una vez, ese digno limpiabotas me dijo; "Todos nos creemos que somos Dios hasta el día que nos damos cuenta que nos falta ... Jesús". Aquel filósofo, engreído y autosuficiente y que actuó con vileza y doblez, había olvidado aquella sencilla verdad, abusando de la hospitalidad de quienes le invitaron, de buena fé, a estar con ellos y le permitieron estudiarles.
Mas es elemento de reflexión, y de perplejidad, que estas Iglesias estén llenas de personas humildes y de pobres (no solamente de etnia gitana) y las Iglesias de nuestra religión de siempre, la que nos transmitieron nuestros antepasados, estén crecientemente ...vacías. Las causas son muy complejas. ¿La causa se encuentra en la mala interpretación de la palabra Caridad? No solamente se encuentra en eso; una parte importante de la Iglesia, embarcada en estructuras de Acción/Transformación, o en la Teología de la Violencia ha olvidado que el mensaje de Dios es para cada ser humano en primer lugar, es decir, para su alma irrenunciable e irremplazable.

III. Dos religiones y dos caminos diferentes hacia la Salvación.

Esto lo supieron los extintos Mitraístas, quienes fueron Religión de salvación, en su mensaje específico y en su momento histórico (si bien nunca podremos saber cuál fué el concepto de alma de los mitraístas en época del Imperio romano), como lo supieron los primeros cristianos en el suyo; mas existieron unas divergencias históricas esenciales entre ambas religiones.
El Mithraísmo, en época del Imperio romano y sobre su suelo, era una religión iniciática, cosmológica, y destinada a minorías; mientras que el cristianismo - la Sinagoga judía que decidió universalizarse y diferenciarse - era una religión universalista y proselitista, desde el mensaje de Pablo, la cual se desvinculaba activamente de lo cosmológico.
Las dos religiones nacen además en lugares geográficos diferentes y además tienen obvias influencias diferentes. Mañana se habla de estas cuestiones.
El Mitraísmo, sistemáticamente, tendía a marginar las mujeres mientras el cristianismo supo, como una de las causas esenciales de su éxito, conquistar a las mujeres. Es cierto que entre los primeros cristianos asomaba, en determinados momentos, la misoginia (basta releer a Tertuliano). Mas es cierto, igualmente, que las mujeres fueron esenciales en su triunfo. Basta releer a escritos de San Agustín, escritos de San Jerónimo, o escritos de San Juan Crisostomo, para entender esto.

miércoles, 20 de agosto de 2008

SPANIA (ESPAÑA) : SIGLOS VI Y VII (I).

Cuando un grupito de árabes, de cultura Siria y romano oriental, apoyados por contingentes mercenarios de unos bereberes apenas islamizados, cruzaron el Estrecho de Gibraltar a principios del siglo VIII, desembarcaban en un Reino con plena conciencia de sí (embarcado en recurrentes luchas internas) .
Muy poco después el primer ejército español de entonces (los visigodos, nos lo recuerdan grandes especialistas, se habían como grupo étnico diferenciado ya disuelto) fué aplastado en Guadalete, y el Rey Rodrigo desapareció.
El Rex de Hispania, Spania o España (más de mil trecientos años después España sigue con un Rex o Rey, quien es Jefe de Estado) falleció en aquella batalla. Desaparecida la Corona los duques españoles (dux era título hispanoromano, como en Inglaterra existieron Duxs en los siglos IV y V d.d.C.) y toda la nobleza , como los obispos de las ciudades, los descendientes de los linajes senatoriales hispanoromanos (orígen de apellidos españoles de hoy también, pues poseian inmensas clientelas en los siglos IV, V y VI) fueron, poco a poco, en el seno de un verdadero caos interno, aceptando el vasallaje a unos invasores minoritarios. Invasores que cuando llegaban a cada ciudad importante, utilizando las calzadas de siete siglos de antiguedad legadas por Roma, hablaban de tolerancia. Si los invadidos no eran tolerantes con ellos y no les abrían las puertas, el ejército invasor bloqueaba los accesos a las ciudades y saboteaba y destruía los acueductos para someterlos por hambre y por sed.

Pese a que, en apariencia, las autoridades musulmanes radicadas en Córdoba controlaban un Reino organizado administrativamente como el previo visigodo, cuyos habitantes abrumadoramente seguían el Derecho romano tardío, hablaban la lengua común heredada del Imperio en proceso de cambio creciente, seguían masivamente dos de las grandes religiones del Imperio romano, minorías judías, mayoría abrumadora ya de cristianos, un inmenso vacío geográfico administrativo fué creándose progresivamente (analizado por historiadores franceses) .
Y, consecuencia de ése vacío, las autoridades árabes invasoras controlarían de verdad solamente la que fué otrora riquísima provincia de la Bética, con su todavía subsistente, densa, y bien articulada red urbana. Y, en varios momentos de la Historia del Emirato y Califato, controlarían solamente el recinto de las murallas de Córdoba.
Los invasores tuvieron un pequeño incidente en Covadonga, y dicen algunos otros problemillas en lo que hoy son provincias vascongadas o Comunidad Autónoma vasca. Las Historias neonacionalistas y opiáceas han llegado, con posterioridad a estos momentos, a inventarse un Rey vasco que...nunca existió.
Los nuevos invasores temían, igualmente, al radicarse en Córdoba y no en Sevilla demasiado el poderío de los hispanoromanos de Toletum y de la metrópoli de Emérita Augusta.
Por eso muy posiblemente decidieron radicarse en Corduba, la relativamente importante, patricia y exquisitamente decadente ciudad cuyos habitantes, como los de Sevilla comprendida en el siglo V entre las diez ciudades más importantes del Imperio por Ausonio, no acababan de aceptar extranjeros ni modas extranjeras: ni habían aceptado del todo dos siglos antes ni a los visigodos ni a los bizantinos. Avanzado el siglo V, o en los inicios del siglo VI, los habitantes de la Bética podrían aceptar como romanos y compatriotas a los futuros bizantinos; lo hicieron, también, por ejemplo, los africanoromanos cuando se hundió el Reino vándalo. Pero cuando el hermano de S. Isidoro visita Constantinopla está en otra realidad diferente...
Y, desde ese primer chispazo, orígen de un primer Reino cristiano independiente, toda la península por dos siglos, primero bajo la dependencia del Imperio islámico y de los diminutos Emiratos y Califatos de Córdoba, por dos siglos al menos el espacio previo ocupado por una España unificada políticamente, antes de aquella invasión, devino en un caos.
Y, cuando desde ese instante de Covadonga se inició una línea directriz de la Historia española, esta línea se basaba en una Historia fecunda. Basada en una memoria fecunda, que con el paso de los siglos devino, es hoy, en un estado que puede desde aquellos acontecimientos, encabezados por Pelayo en Covadonga, asumir y subsumir su legitimidad por sucesivas agregaciones y desde entonces, por doce siglos y empiezan a ser trece, hasta hoy. Basado tanto en la inconsciente memoria colectiva de Roma (los usos y costumbres de todos nuestros antepasados por dos mil años legados por Roma) como en la posterior memoria de aquella Hispania independiente y unificada políticamente.

Como realidad administrativa se llamaba Hispania en el siglo I d.d.C. Se organizó, desde Roma, progresiva e internamente entre los últimos treinta años anteriores al nacimiento de Cristo y los primeros diez del siglo I d.d.C. Y, en época de Adriano, se vió en dos entradas, los representantes de las ciudades de las Tres Hispanias se reunían en un Concilium, como igualmente los habitantes de sus numerosísimas ciudades, dotadas de instituciones liberales y democráticas acordes a la época (no de hoy), votaban a sus regidores.
En el mismo decurso cronológico del Imperio también, por más de 400 años, el vocablo hispano pasaría de ser vocablo referido a habitantes de una realidad geográfica a enunciar casi casi una nueva realidad los últimos años del Imperio. Una nueva realidad cultural forjada en los siglos V, VI y VII, sobre la que se hablará en estas entradas.
No en vano, grandes especialistas sobre la antiguedad, tomando textos de entonces, trataron de enunciar características del carácter de los españoles de entonces, con numerosos rasgos comunes a los españoles de hoy. Desde los rasgos de actuación política y moral de una dinastía del Siglo de Oro del Imperio, la antonina, en el siglo II d.d.C.. Historiadores contemporáneos y de primerísima fila han estudiado hasta rasgos colectivos recurrentes del carácter de los habitantes del suelo penínsular ; bien en los momentos de los inicios de la romanización, durante el periodo de la Reconquista o bien en el siglo XX, como nos recuerda -entre otros - D. Claudio Sánchez Albornoz.
No hablemos de la consideración de tantos elementos comunes existentes entre los habitantes de las Españas, nos lo recuerda el Duc de Saint Simon en sus visitas a principios del siglo XVIII, como lo vieron tantos ingleses y franceses que la visitaron, bien en los siglos XVI y XVII, bien en el XIX.
Como realidad administrativa, centralizada políticamente como Reino en Toletum, sus habitantes la llamaban Spania en los inicios del siglo VIII d.d.C.
Casi ocho siglos con conciencia de sí sus habitantes, desde época de Augusto, y por 32 generaciones de seres humanos, es mucho tiempo.
Siendo el derecho plasmación de realidades previamente existentes que se suceden unas a otras, el estado visigótico desapareció e implosionó súbitamente. Mas desde ése instante los crecientemente importantes Reinos cristianos españoles tomaron, como modelo de referencia, el ideal (que no la realidad) de la Hispania perdida.
Y las Cortes de todos aquellos Reinos, aquellos primeros Parlamentos, en vertiente medieval, se consideraban siempre a sí mismas españolas.
España era, desde esos instantes de la desaparición del Reino visigodo, para ellos, un Todo indisoluble, en estado desaparecido ciertamente pero, sobre todo, una realidad a Restaurar según el modelo desaparecido en los inicios del siglo VIII.
El Reino se había edificado lentamente, y progresivamente, sobre el solar de la previa Hispania del Imperio romano, consecuencia de un complejo proceso que tuvo lugar entre los siglos V, VI y VII d.d.C.
¿Cuál fué la Historia de aquel primer estado unificado políticamente llamado España? ¿Cómo fueron aquellos primeros españoles independientes?